



Michoacán es un estado lleno de tradición y cultura,cada una de sus regiones tiene costumbres,tradiciones e historias que ofrecer a quienes lo visitan demostrando con ello que el paso del tiempo solo refuerza más esta conexión que persiste entre sus habitantes y sus raíces.
Prueba de ello es la danza de los kurpites , una tradición originaria del extinto pueblo de Salvador Combutzio , el cuál desapareció cómo muchas otras comunidades durante el nacimiento del volcán Paricutín , ocasionando con ello que sus habitantes buscarán establecerse en otros lugares,llevando con ellos sus costumbres y tradiciones.
La danza de los kurpites tiene sus orígenes más allá de la colonización española en nuestro país,y era llevada a cabo por los kutzukua arhakuni (los oreja rajada) quienes habitaban cerros y lugares cercanos a lo que hoy son los alrededores del volcán Paricutín.
Esta danza se llevaba a cabo en honor a los cuerpos celestes pues según nos cuenta Fernando Sánchez Hernández, uno de los danzantes tradicionales de Caltzontzin,el viejo representa al sol,mientras que la maringuia representaba a la luna,y los kurpites menores representaban a las estrellas.
Con la llegada de los españoles y la evangelización,estás costumbres se mezclaron con la religión entrante y con ello su significado se cambió,no así la tradición,pues está continúa hasta nuestros días,siendo su significado el siguiente,el viejo representa al señor San José,la maringuia representa a la virgen María y los kurpites menores representan al pueblo esperando la llegada del niño dios.
Es por ello que la comunidad indígena de Caltzontzin , descendientes de quienes habitaban Salvador Combutzio , llevan a cabo esta fiesta tradicional a partir del 22 de diciembre , culminando el día 23, ya que según lo marca la religión católica el día 24 nació el niño dios. Así que si quieres conocer más acerca de estas tradiciones estás fechas son las idóneas para visitar esta comunidad y conocerlas de primera mano.